Cuando era estudiante, en la facultad de ingeniería, en mi salon solo había dos compañeras mujeres, por lo que no importaba si eran bonitas o feas. ¡Eran las unicas!
Una de ellas tenía un novio que iba a buscarla al salón y durante esa temporada, uno o dos días a la semana, ella se iba temprano con él,
perdiendo algunas clases, estudiabamos por las tardes y cuando se iban ya había oscurecido.
En el estacionamiento de la facultad había pinos, y en las orillas bancas, y bueno, no tiene nada de raro que la pareja de novios a los veinte o veintiún años se fuera a esos lugares para hacerse cariños.
En la facultad, un repetidor es el estudiante que ha reprobado una materia, y debe presentarse a repetirla de nuevo, con los alumnos del grado anterior.
Continunado con la historia, tiempo después durante una clase, un repetidor, se pone a platicarme:
-Esa muchacha, la de adelante, he visto que se va al oscurecer con su novio a las banquitas que estan en el estacionamiento y se dan unos agasajes... el novio parece pulpo, nada mas se ve como mete mano por todos lados, ya se paran, se sientan, se abrazan, se la sienta en las piernas, la agarra la estruja, se besan, le da unos levantones que parece que vuela...
-Me le quedo viendo fijamente con cara de rabia contenida al repetidor y le digo: Es mi novia.
-El pobre tipo se pone palido, verde, rojo, y se empieza a hundir
en su asiento.
-En ese momento ya no aguanto la risa, le digo: Es broma.
El Tío Lolo